¿Por qué escribir mal también forma parte del proceso?

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Pasa. Nos pasa a todos, y más de lo que crees. Te sientas, te preparas el café, abres la libreta con toda la intención del mundo y, de repente… lo que sale es una mierda absoluta.

No es que sea mediocre, es que es malo con ganas. Las frases no pegan, los diálogos suenan a plástico reciclado y sientes que tienes el talento de una piedra. Miras la pantalla, te dan ganas de borrarlo todo (o de lanzar el portátil por la ventana) y sueltas el famoso: «Mira, paso. No escribo más».

Pero escucha,, acércate al fuego de la caverna un segundo: Ese rato que has pasado escribiendo basura, también cuenta.

El mito del escritor que siempre brilla

Nos han hecho creer que el escritor de verdad se sienta y las palabras fluyen como un manantial de agua pura. Spoiler: mentira. Escribir es, muchas veces, cavar en el barro para sacar mierda, mientras miras alrededor y están todos sacando piedras preciosas casi sin esfuerzo. Para llegar a esos diamantes, primero tienes que sacar toneladas de mierda que están incrustadas en la superficie.

Escribir mal no es un fracaso; es el entrenamiento.

Por qué no deberías borrarlo todo (aunque de asco)

Sé que el impulso de darle a borrar y mandar todo al carajo es casi terapéutico. Sientes que si borras lo malo, aparecerán las cosas buenas de golpe, sin embargo…

1. Es abono: Lo que hoy te parece una porquería es el abono de lo que escribirás mañana. Tu cerebro está procesando ideas, descartando caminos y probando voces.

2. La IA puede equivocarse o no, pero tú sí te equivocas: Un algoritmo siempre te va a dar algo «correcto». Pero lo que nos hace humanos (y lo que hace que tu comunidad te quiera a ti y no a un bot) es esa capacidad de pifiarla, de ser crudos y de mostrar las costuras.

3. El «yo de mañana» sabrá qué hacer: A veces, dentro de un párrafo malo, hay una sola frase, un solo adjetivo o una idea que brilla. Si borras todo, matas esa semilla que te puede dar el empujón que necesitas para seguir o terminar ese proyecto.

Cuando la caverna se vuelve demasiado oscura

Si estás en ese punto en el que el asco por tu propio texto te supera y quieres dejar de escribir para siempre, hazme caso: vete.

Cierra el portátil o la libreta, y vete a dar una vuelta, vete a que te dé el aire o vete a dormir. El error no es escribir mal; el error es creer que porque hoy no ha salido nada bueno, ya no eres escritor. Eres escritor precisamente porque te has quedado ahí peleando con la mierda hasta que te has cansado.

Mañana será otro día

Escribir con el corazón también significa aceptar que nuestro corazón a veces está cansado, sucio o simplemente no tiene ganas de hablar claro. No te castigues por los días de basura.

Acepta que hoy ha tocado escribir mal. Guárdalo, ponle un nombre feo al archivo si quieres, y vete a vivir. Mañana, la caverna seguirá aquí, y la calavera de carnero te estará esperando para recordarte que solo el que se atreve a escribir mal acaba escribiendo algo que merece la pena ser leído.

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