Crónicas de una Cocinera Paranoica

La vida no siempre huele a incienso; a veces huele a lejía, a aceite quemado, y a madrugones que te dejan en el suelo. Estas son mis historias, las verdades de pasillo y los personajes que me cruzo cada día. Es la realidad pura y dura, la que alimenta mis ganas de contarlo todo.

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