Creo que es el tipo de personaje que más nos gusta escribir, y por ello, el que más fallos tiene. Un personaje tan oscuro como un manipulador psicológico, puede llevar nuestra novela de dark romance hacia el olimpo, o puede llevarla directamente al cubo de la basura.
En este post, utilizaremos al personaje Joe Goldberg (protagonista de la serie de libros You, escrita por Caroline Kepnes) como ejemplo para aprender a escribir un personaje/protagonista manipulador.
EL MANIPULADOR EN LA NOVELA ROMÁNTICA
A ver, vamos a hablar claro. Si te pierdes en los mares de Wattpad o BookTok, seguro que te suena esto: un protagonista que se vuelve loco de celos, que aparece «por sorpresa» a todas horas para vigilar qué hace su pareja, o que le pega un desplante para luego disculparse y ofrecerle la luna. Y, como una idiota, la protagonista (o mejor dicho, el autor) lo justifica en su cabeza con el típico: «Bueno, si me trata así es porque me quiere con locura».
¡Red flag en toda regla! El mayor reto al escribir un manipulador psicológico es que la manipulación casi nunca viene con cara de villano; viene camuflada de ese típico cliché romántico.
- Joe Goldberg en YOU (Netflix / Novela de Caroline Kepnes): https://www.youtube.com/watch?v=dnpvgFoGmf0
- Nate Jacobs en Euphoria (HBO) https://www.youtube.com/watch?v=2vQavaSoS5U
- Amy Dunne en Gone Girl (Perdida – Película y Novela de Gillian Flynn) https://www.youtube.com/watch?v=rgtrC1GKFRQ
- Ryle Kincaid en Romper el Círculo (It Ends With Us – Novela de Colleen Hoover) https://www.youtube.com/watch?v=sMD9D7uQbNw
LA CAJA DE HERRAMIENTAS DE UN MANIPULADOR H3
1. El «Fichaje» de secretos (Para usar tu propia vida en tu contra)
Este es el personaje que al principio parece el amigo o novio ideal porque te hace mil preguntas íntimas, se interesa por tus traumas y te escucha como nadie, incluso a veces te da respuestas que te hacen sentir mejor. El problema viene cuando descubres que no lo hace por cariño, sino porque está tomando nota como un camarero profesional. Está esperando que termines de hacer el pedido, para guardar ese papelito en una carpeta mental que luego usará echarte cosas en cara.
Piensa en Joe Goldberg de la serie y el libro You de Caroline Kepnes. Joe se mete en la vida de Beck haciendo preguntas, cotilleando sus redes y escuchando sus penas. Para saber exactamente qué le duele y usarlo después para que ella crea que él es el único que la entiende. Cuando Beck intenta quejarse de algo, Joe saca a pasear el pasado de ella para hacerla sentir inmadura y frágil.
A mí esto también me pasa continuamente en mis relaciones sociales, de hecho, en mi trabajo tengo una compañera que al principio me atosigaba con preguntas. Oye, parecía maja porque me hablaba de su vida, yo le hablaba de la mía y hasta parecíamos tener cosas en común. Más tarde, (muy tarde para mí gusto) me di cuenta de esto, y mi actitud cambió de la noche a la mañana. Cambié tanto que empezó a enfadarse porque ya no le contaba mis cosas íntimas (sí, sí, como una pareja tóxica).
2. El Camaleón (Luz en la calle, oscuridad en casa)
Es el rey de la doble cara. Cara al público es el tío más guapo, el que va al gimnasio, el que tiene la barba perfecta, el que halaga a todo el mundo y cae bien a tus padres. Pero en cuanto se cierra la puerta de la habitación… se le congela la mirada, le cambia el tono de voz y se convierte en un trozo de hielo.
Esto se ve muchísimo en el dark romance que tanto triunfa. Piensa en Aaron Warner en el primer libro de Shatter Me (Destrózame) de Tahereh Mafi o en los protagonistas de la saga Culpables de Mercedes Ron. Tipos que de cara al mundo controlan la situación, son perfectos y seductores, pero que en las distancias cortas son capaces de desestabilizarte psicológicamente con una sola mirada fría si no haces lo que ellos quieren.
No he tenido la ocasión de toparme con alguien así, por suerte o por desgracia. Pero sí que he oído muchas historias de tíos y tías así. Veo fotos en redes sociales con su actual pareja y lo que parece ser la llave de un piso nuevo, sueños, viajes, y más tarde preguntarle a gente cercana y decirme cosas horribles sobre esa pareja ideal. O muchas veces, que no tienen idea de como están porque esa persona los ha alejado de todo el mundo.
3. Meter cizaña y aislarte (El «divide y vencerás»)
El manipulador sabe que si tienes amigas o familiares cercanos que pueden abrirte los ojos, sus trucos no van a funcionar del todo bien. Así que empezará a hablarte mal de tu entorno a las espaldas y aprovecha cualquier pelea para meter baza. Te soltará comentarios como: «Yo no quería decirte nada, pero he oído a tu amiga criticar ciertas cosas» o «¿Te has dado cuenta de que tu familia solo te llama cuando necesita dinero?».
Esto es calcado a lo que pasa en Romper el círculo (It Ends With Us) de Colleen Hoover. Ryle empieza a sintonizar una frecuencia sutil para alejar a Lily de Atlas y de la gente que la rodea. Te hace creer que «todos están en nuestra contra» o que «nadie te entiende como yo» para que al final te quedes sola en su burbuja y no tengas a quién pedir ayuda cuando las cosas se pongan feas.
Al final, te quedas en ese sitio porque no tienes a nadie a quien recurrir, no porque esa persona sea la mejor persona del mundo. Cuando te alejas tanto de tu circulo, también lo haces de ti mismo/a, y terminas en un estado de desconocimiento que asusta. De esto último sí que sé, y créeme que no es algo de donde salgas tan fácilmente.
4. El «Ay, pobrecito yo» (El chantaje del Salvador-Víctima)
Esta es la gente que te vende que su afecto es gratis, pero viene con una factura enorme. Si haces lo que ellos quieren, eres la reina de su mundo y te protegen de todo. Pero amigo… en cuanto se te ocurre hacer un plan sin ellos o intentar cumplir un sueño propio, se transforman en la víctima del año. Te hacen sentir un monstruo egoísta por querer respirar, o centrarte solo en tus cosas.
Es ese tipo de personas que, cuando cambias de comportamiento con ellas, no te preguntan directamente qué te pasa, sino que se encierran en su mundo. Empezarán a lanzar indirectas por redes sociales, a criticarte por la espalda o a lanzarte pullitas para ver si respondes, pero jamás serán capaces de enfrentarte.
Tengo compañeros de trabajo que actúan de esta forma. Sé que no es algo tan heavy como una pareja o alguien cercano como un amigo o un familiar, pero al caso es lo mismo. Una compañera en particular, que mientras la ayudes a hacer su trabajo, eres intocable; pero en el momento que decidas usar ese tiempo para otras cosa, estás más que muerto. Ah, por cierto, nunca se dirigirá a ti directamente, lo hará a través de indirectas, malas caras y enfados de mierda.
5. Darle la vuelta a la tortilla y cero culpas
Da igual la movida que hayan armado, o los conflictos que hayan creado por no cerrar la boca, ellos nunca tienen la culpa de nada. Tienen una respuesta ensayada para todo. Si les pillas en una metedura de pata, o les echas en cara que te han hecho daño, relativizan las cosas («eres una exagerada», «no fue para tanto») o te convencen de que tú les obligaste a actuar así.
En las novelas de mafias o institutos de Wattpad abundan estos perfiles. El típico chico que trata mal a la protagonista y, cuando ella le planta cara, él le dice: «Si no me hubieras provocado hablando con ese chico, yo no habría tenido que reaccionar así». Le dan la vuelta a la brújula moral de la víctima hasta que ella acaba pidiendo perdón por haber sido agredida.
Ah, sí, siempre vas a tener tú la culpa de todo. Como no tengas una personalidad fuerte, te comen. Te harán responsable hasta de que se dejaron dormir por las mañanas.
Ejercicio Práctico Gratuito: El juego de las tres versiones
Instrucciones para el lector: Coge a tus dos personajes (vamos a llamarlos Protagonista y Lover) y colócalos en la siguiente situación. Tu misión es escribir el siguiente minuto de la escena en tres versiones distintas.
- El Detonante Común: La protagonista acaba de suspender un examen crucial para su carrera por quedarse dormida, o ha perdido las llaves del coche y llega dos horas tarde a una cita importante con él. Está atacada de los nervios, al borde del llanto y se siente inútil.
Versión 1: El código del Manipulador Psicológico
Tu personaje «Lover» debe reaccionar de forma que la culpa recale en ella, pero disfrazado de extrema bondad o preocupación.
- Cómo escribirlo: Nada de gritos. Haz que use un tono pausado. Debe suspirar, recoger las cosas por ella y soltar una frase lapidaria que la invalide sutilmente.
- Tu diálogo debe sonar algo así: «No te preocupes, ya me encargo yo… como siempre. Es normal que te satures, si es que eres demasiado buena para tanta presión. Menos mal que me tienes aquí para salvar los platos rotos, ¿eh? Venga, borra esa cara».
- Resultado en la libreta: Si el lector siente que la protagonista le debe la vida y se hace pequeñita, ha clavado al manipulador.
Versión 2: El código del «Enemies to Lovers»
El conflicto debe convertirse en un toma y daca. El personaje «Lover» la desafía para espabilarla, tratándola como a una igual.
- Cómo escribirlo: Utiliza el sarcasmo y la ironía. Tiene que picarla, sacarle una media sonrisa rabiosa, pero sin llegar a humillar su valía personal. Hay tensión sexual y competitividad.
- Tu diálogo debe sonar algo así: «Vaya, vaya… ¿la señorita Perfecta cometiendo un error humano? Esto tengo que apuntarlo en el calendario. Venga, muévete y deja de llorar, que con esa cara de pena no vas a solucionar nada. Toma mis apuntes, pero me vas a deber un favor muy grande».
- Resultado en la libreta: Si la protagonista siente rabia, ganas de contestarle con otra pulla y le dan «mariposas», el autor ha clavado la tensión de rivales.
Versión 3: El código del Amor Pasional (Sano y Crudo)
El personaje «Lover» se convierte en un espacio seguro e incondicional. No hay juicios ni facturas morales.
- Cómo escribirlo: El contacto físico o la empatía radical mandan aquí. El personaje valida su frustración y se pone de su lado para hacer equipo contra el problema.
- Tu diálogo debe sonar algo así: (Le quita los apuntes de las manos y la mira fijamente). «Menuda mierda, lo sé. Llora todo lo que necesites, que para eso estoy aquí. En cuanto se te pase, nos sentamos y resolvemos este caos juntas. Tú y yo, ¿vale? No pasa absolutamente nada por cagarla».
- Resultado en la libreta: Si la protagonista (y el lector) siente que puede relajar los hombros, respirar hondo y mostrarse vulnerable sin miedo, ha clavado el amor pasional.
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