Ni en la mejor historia de ciencia ficción el personaje aparece de la nada, ni por arte de magia, vamos. Cuando creamos el backstory le estamos diciendo al lector que nuestro personaje tiene una historia y que actúa de cierta manera por alguna razón. Digamos que diseñamos la historia previa para justificar sus acciones en el presente, y para ello, creamos sus traumas, logros, momentos clave o personas que lo marcaron. Con esto, nuestro personaje pasa de ser un NPC a un personaje con el que se pueda identificar la gente que nos lee.
Recuerda que puedes volver a la guía de creación del personaje para evitar errores comunes.
¿Qué es exactamente el Backstory de un personaje? (Y que no es)
Estamos de acuerdo en que el backstory es la mochila que carga nuestro personaje: su infancia, esa adolescencia rebelde, las personas que le rompieron el corazón o aquel profesor que le dijo que nunca llegaría a nada. Pero ojo, backstory no es lo mismo que biografía. No se trata de escribir un currículum aburrido desde que nació hasta que empieza el capítulo uno. Se trata de elegir los puntos de inflexión.
- La Herida: Ese momento en el que algo se rompió.
- La Mentira: La idea falsa que se creyó para sobrevivir (ej: «si no confío en nadie, nadie me hará daño»).
- El Lore: El contexto cultural y familiar que moldea su forma de hablar y ver el mundo.

Lo usamos para que nuestro personaje no sea plano y para que la historia tenga estructura. Quizás pienses: «Bueno, pero el lector no tiene por qué saberlo todo». Y es verdad, yo misma lo digo siempre. Pero hay una diferencia gigante entre que el lector no lo sepa y que tú no lo sepas. Si tú no conoces sus secretos, no podrás escribir sus reacciones.
El ejemplo de Marco y Violeta: El «chisme» incompleto
Imagina que estás escribiendo una escena donde Marco está besando por primera vez a Violeta, y solo escribes: «Le dio un beso al amor de su vida y se fue corriendo río abajo». Ajá… pero, como lectores, nos quedamos con hambre:
- ¿Cómo sabe que es el amor de su vida? ¿Fue un flechazo en una biblioteca o se conocen desde los 5 años?
- ¿El beso fue un desastre o fue tan intenso que le dio pánico? ¿Tan malo fue el beso para que saliera corriendo? ¿Por qué no me explicas un poco quién era, y cómo la conoció?
- ¿Huye porque tiene miedo al compromiso por culpa de un divorcio traumático de sus padres?
Si no me das el contexto, la escena es una cáscara vacía. No tienes que responder como si fuera un examen, tienes que inyectar el lore en la acción. Tienes que darnos el chisme completo para que ese beso nos duela o nos alegre tanto como a él.
Por qué el backstory es importante en una novela
Como te decía en el apartado anterior, si no tienes el contexto de la historia el lector no entiende ni los diálogos, ni las acciones, ni las decisiones que toma nuestro personaje. Por lo tanto, tenemos que aparcar a veces un poco la novela y centrarnos en los personajes, quizás no en todos, pero sí en los que más intervienen en la novela. El backstory es importante por tres razones fundamentales:
- Coherencia: Si tu personaje es un cínico que no cree en el amor, necesito saber qué le pasó para llegar a esa conclusión. Si de repente se vuelve romántico sin explicación, el lector sentirá que le estás mintiendo.
- Conflicto: Los mejores obstáculos son los que tocan la fibra sensible del pasado. Si tu personaje casi se ahoga de niño, ponerlo en un barco en el presente sube las apuestas al máximo.
- Empatía: No queremos personajes perfectos. Queremos personajes que intentan arreglar algo que se rompió hace mucho tiempo. Eso es lo que nos hace identificarnos con ellos.
El peligro del «Info-dumping» (O cómo no aburrir al personal)
Aquí viene el truco del almendruco: que tú sepas todo el pasado de tu personaje no significa que tengas que soltarlo de golpe en la página tres. Eso se llama info-dumping y es el enemigo número uno del ritmo de tu novela. Tienes que ir soltando cosasde tu personaje muy poquito a poco en la novela, y sobre todo sí es necesario para entender el personaje o la historia, si no, guárdatelo para ti.

El backstory es como la sal en la comida: da sabor, pero si te pasas, arruinas el plato. La clave es el goteo constante, como te comenté arriba. Suelta una manía en el capítulo uno, un recuerdo breve en el cuatro y la gran revelación de su trauma llegando al final del libro. Así mantendrás al lector pasando páginas para descubrir qué es lo que realmente atormenta a tu protagonista. Queremos que el lector se identifique, o tenga emociones con nuestros personajes.
Así que ya sabes: aparca un momento la trama principal, siéntate con tus personajes más importantes y pregúntales: «¿Qué te pasó para que seas así de difícil?». Hazte un café, y prepárate para descubrir sus secretos. Pero ojo, ten en cuenta que en la vida real, por mucho que a veces le preguntes a alguien qué te pasa, puede responderte o no hacerlo; a veces también puede mentirte…
Bonus: La prueba del algodón. ¿Has creado un personaje de verdad, o un personaje plano?
A veces terminamos de escribir un capítulo y sentimos que algo no encaja. El personaje se mueve, habla y cumple la trama, pero se siente… artificial. Como un actor que no se sabe el papel. Para saber si has trabajado bien el backstory, aplícale la prueba del algodón:
Si le quitas el pasado a tu personaje y sus acciones en el presente siguen siendo las mismas, no sirve para nada.
¿Qué significa esto? Piénsalo así:
- El personaje «Plástico»: Si Marco sale corriendo después del beso con Violeta solo porque «el guión dice que tiene que haber drama», pero no hay un miedo real nacido de una traición previa o un trauma familiar, Marco es un NPC.
- El personaje «Con Alma»: Si Marco sale corriendo porque el olor del perfume de Violeta le recordó al de su madre el día que hizo las maletas y se fue de casa, su huida es inevitable. No es que «tenga» que huir para que la novela siga; es que no puede evitarlo. ¿Lo ves ahora?
Es por ello que volvemos siempre al mismo punto: tienes que conocer a tu personaje.
¿Cómo sé si mi personaje sirve para la historia que estoy contando?
Hazte estas tres preguntas después de escribir una escena donde consideres que has hecho un buen trabajo:
- ¿Esta reacción es única de él, o cualquier otro personaje en su situación habría hecho lo mismo? (Si la respuesta es que cualquiera haría lo mismo, te falta backstory).
- ¿Qué «fantasma» ha despertado esta situación? Si tu personaje se enfada por un comentario insignificante, ¿a qué voz de su pasado le recuerda ese comentario?
- ¿Hay una contradicción lógica? El backstory realista suele generar contradicciones. Si es un tipo duro pero se bloquea ante un cachorro abandonado, tiene que haber un «por qué» enterrado en sus recuerdos.
En conclusión, si al borrar el pasado de tu protagonista, este sigue tomando las mismas decisiones, no tienes un personaje; tienes un títere. El pasado debe ser el ancla que lo frena o el motor que lo impulsa. Si no pesa, no existe.
